Un paseo en moto de agua termina con rescate, anillo perdido y ovación en la playa de Roses
Roses vivió ayer una de esas escenas veraniegas que mezclan adrenalina, susto y final feliz. Lo que comenzó como una tranquila mañana de alquiler de motos de agua frente a la playa de Santa Margarida terminó convirtiéndose en un pequeño espectáculo marítimo que congregó a decenas de bañistas, varios socorristas y hasta a la embarcación de apoyo de una empresa local.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 12:40 del mediodía, cuando una pareja de turistas franceses, de unos 30 años, decidió alquilar una jetski en Roses para recorrer la bahía. Según testigos, ambos se mostraban “emocionados y algo competitivos” antes de salir. “Él decía que sabía conducir porque había llevado una en Marsella, y ella le retaba a ver quién hacía el giro más cerrado”, comentaba entre risas un vendedor ambulante que presenció la escena.

A los pocos minutos de navegación, y ya en la zona balizada fuera del área de bañistas, la pareja comenzó a realizar giros más pronunciados de lo habitual. Fue en uno de esos cambios bruscos de dirección cuando la moto de agua rebotó sobre una pequeña ola provocada por el paso de otra embarcación. El resultado: ambos ocupantes salieron despedidos al agua entre gritos y carcajadas.
El incidente no habría pasado de una simple anécdota si no fuera porque, al caer, la joven perdió uno de sus objetos más preciados: un anillo de compromiso que, según relató más tarde, llevaba puesto “para no quitárselo ni en la playa”. El anillo desapareció bajo el agua en cuestión de segundos.
La escena cambió rápidamente de tono. De las risas iniciales se pasó a la preocupación. El joven intentaba mantener a flote la moto acuática mientras ella, visiblemente nerviosa, señalaba el lugar donde creía haber perdido la joya. Desde la orilla, algunos bañistas comenzaron a aplaudir creyendo que se trataba de una maniobra acrobática. No tardaron en darse cuenta de que algo más ocurría.
La empresa de alquiler activó su protocolo de asistencia y envió una embarcación de apoyo al punto exacto donde se encontraba la pareja. “Es algo habitual que alguien se caiga; lo importante es mantener la calma y seguir las instrucciones”, explicó uno de los monitores. Ambos turistas llevaban chalecos salvavidas y en ningún momento estuvieron en peligro, pero la pérdida del anillo añadió tensión al momento.
Mientras el monitor aseguraba la moto de agua, el joven pidió, casi suplicando, que le ayudaran a buscar la joya. “Me la dio hace tres semanas”, decía ella, todavía en el agua. La suerte quiso que, entre el revuelo, un instructor que practicaba apnea recreativa en la zona se ofreciera a colaborar. Tras varias inmersiones cortas y con la ayuda de unas gafas de buceo, logró localizar un pequeño destello plateado en el fondo arenoso, a unos tres metros de profundidad.
Cuando emergió con el anillo en la mano, la playa entera estalló en aplausos. Algunos bañistas grabaron la escena con sus móviles, y no faltaron los vítores en francés y español. La joven rompió a llorar, esta vez de alivio, y abrazó al instructor en plena agua, provocando nuevas risas entre los presentes.

Tras el susto, la pareja regresó al punto de salida acompañada por la embarcación de apoyo. Según fuentes de la empresa, rechazaron continuar con la ruta y optaron por tomarse algo en un chiringuito cercano “para celebrar que todo había quedado en una anécdota”.
La Policía Local confirmó que no fue necesaria ninguna intervención oficial, ya que no hubo daños personales ni materiales. Desde el Ayuntamiento recuerdan la importancia de respetar las indicaciones de seguridad y evitar maniobras bruscas, especialmente en días de alta afluencia.
Lo que pudo ser un mal recuerdo terminó siendo una historia curiosa más del verano en la Costa Brava. Y, según bromeaba uno de los socorristas, “si el anillo ha sobrevivido a una caída en jetski en Roses, ese matrimonio ya tiene buena señal”.


















