Las hermanas de Navas vivían aisladas desde la pandemia

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El suicidio en la madrugada del lunes de dos hermanas de 54 y 64 años que iban a ser desahuciadas en el distrito de Sant Andreu de Barcelona ha vuelto a poner el foco en la crisis de la vivienda y las tragedias ocultas en cada caso. Los vecinos del inmueble de la calle Navas de Tolosa se mostraron ayer devastados por una tragedia que nadie supo prever. Las víctimas habían vivido en ese piso de alquiler con su madre, que falleció de covid. Tras la muerte, las hermanas se encerraron y apenas tenían contacto con nadie. Prudentes y abatidos, los pocos allegados que hablaron de las dos mujeres detallaron como tras el fallecimiento de la madre, apenas salían de casa. A una, una persona con una discapacidad, no la volvieron a ver y la otra salía poco y con mascarilla.

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